Las várices son la consecuencia de venas en mal estado, y suelen aparecer en casi todas las etapas de la vida del hombre. En realidad, se debe a la postura natural erguida del hombre, y por el hecho de que camine con sus dos piernas (bipedestación). Las personas más propensas a tener várices son aquellas que permanecen durante muchas horas de pie y sin movimiento, ya que esta postura obliga al sistema circulatorio a trabajar el doble para vencer la fuerza de gravedad.  


Si la persona no tiene movimiento durante varias horas, la sangre acumulada en las extremidades inferiores suele tener grandes dificultades para regresar al corazón, porque no está impulsando la circulación de retorno al caminar, estimulando las plantas de los pies. La insuficiencia venosa se manifiesta con venas salidas y generalmente de color azul.


Existen diferentes métodos para tratar las venas varicosas:


La escleroterapia: Consiste en una inyección de agua salada o solución química directamente en la vena; esta se endurecerá y desaparecerá. Es ideal para venas en forma de araña, o arañas vasculares.


Tratamiento con láser: Con pequeñas ráfagas de láser en la superficie de la piel, las venas varicosas desaparecen.


Flebotomía: Son pequeños cortes en las venas varicosas hasta retirarlas por completo.


Ablación: Es un tratamiento basado en calor intenso para tratar las venas. Puede ser con energía de radiofrecuencia o con energía láser.